Mente y emoción

¡Adiós a las pantallas! Por qué volver a coleccionar figuras es un regalo para el desarrollo de tus hijos (y un respiro para ti)

Seamos honestas, mamás, tías y abuelas: a veces la batalla contra las tablets y los celulares se siente como una misión imposible. Buscamos constantemente alternativas que no solo los entretengan, sino que realmente los nutran.

Pues bien, hay una tendencia que está regresando con mucha fuerza y que nos tiene encantadas: el coleccionismo infantil de figuras físicas. Intercambiar personajes en el recreo, buscar esa figura que falta o inventar nuevas aventuras en la alfombra del living son escenas que están volviendo a ganar protagonismo.

Y lo mejor de todo: no se trata solo de «juntar cosas». Según expertos en desarrollo infantil, cuando esta actividad se vive con una lógica lúdica, se convierte en una herramienta poderosa para fortalecer habilidades que les servirán para toda la vida. Te contamos por qué y cómo acompañarlas.

Más que figuras: Un gimnasio para las habilidades sociales

Lejos de las vitrinas de los juguetes, el verdadero valor del coleccionismo ocurre en la interacción. Cuando los niños se reúnen para intercambiar, están participando en un ejercicio natural de socialización.

Como nos explica la psicóloga y directora de la Escuela de Psicología de la Universidad Bernardo O’Higgins (UBO), Viviana Tartakowsky, esta dinámica es oro puro para su desarrollo:

Negociación y empatía: Al intercambiar, aprenden a valorar lo que tiene el otro, a proponer acuerdos y a resolver pequeños conflictos sin la intervención constante de un adulto.
 
Tolerancia a la frustración: No siempre se consigue la figura deseada. Aprender a manejar esa pequeña decepción con humor y flexibilidad es una lección de vida.
Sentido de pertenencia: Compartir un interés común les permite sentirse parte de una "tribu" o grupo, lo cual es fundamental para construir una identidad segura y saludable.

La creatividad como protagonista: Inventar sus propias reglas

Lo fascinante de juegos como SuperThings (que propone un universo de héroes y villanos inspirados en objetos cotidianos) es que la colección es solo el punto de partida.

«Los niños se reúnen, crean alianzas entre héroes y villanos e inventan nuevas aventuras. Ahí es donde el juego cobra vida y deja de ser una experiencia individual», comenta Indra Ribalta, experta en la industria.

Cuando son ellos quienes dictan las reglas de la historia, no solo estimulan su creatividad al máximo, sino que también usan el juego como una vía segura para expresar su mundo interno, representar situaciones que les preocupan y encontrar formas propias de resolverlas. ¡Es casi una experiencia terapéutica!

El enfoque «Más Liviano»: Cómo acompañar sin estresar

Aquí viene nuestro consejo de hermanas. Como adultas, nuestro rol no es convertirnos en las «entrenadoras» de la colección, sino en facilitadoras de un entorno sano. La académica Viviana Tartakowsky nos da una advertencia clave: el adulto no debe transformar la colección en una obsesión propia.

Tip de Más Liviano: 

Baja la presión: Evita frases como "¿Ya completaste el álbum?" o "¿Por qué no tienes la figura rara?". Eso transforma el juego en una fuente de ansiedad.
    
Fomenta el intercambio, no la acumulación: Valora más el momento en que tu hijo negocia un cambio con un amigo que el hecho de que tenga la figura más cara.
    
Únete a la historia: Si te invita a jugar, deja que él o ella dirija la aventura. Pregúntale: "¿Y qué poder tiene este personaje?" o "¿Cómo resolvemos este problema en Kaboom City?". Verás cómo se ilumina su creatividad.

Un respiro para la familia

En una época donde gran parte de la interacción ocurre a través de pantallas frías, recuperar el juego presencial, con figuras que se pueden tocar, mover y compartir, es un acto de amor. Es devolverles el tiempo para la imaginación desenfrenada y la amistad cara a cara.

¿Y tú, qué opinas?

¿Cuál era esa colección que te volvía loca de niña (y que quizás aún guardas con cariño)? ¿Has notado cómo tus hijos o sobrinos inventan historias con sus juguetes?
¡Te leemos en los comentarios! Cuéntanos tus anécdotas y sigamos compartiendo esos datos que hacen nuestra vida familiar más conectada, creativa y, por qué no, más liviana.

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