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¿Por qué es poco sexy comer pescado en Chile?

  • El mal olor, que es riesgoso para la salud o productos poco atractivos influyen en el poco interés en ellos. ¿Qué opinas?

Por Francisca Orellana

Si tuviera elegir entre un lomo a lo pobre o un congrio con puré, lo más probable es que elija la primera opción. El consumo de pescado no quiere prender en Chile. Pese a los extensos kilómetros que tenemos de costa, comer ceviche o una rica merluza no se ve como apetitoso.

Así lo revela el estudio “Chile Saludable V”, de Fundación Chile y GfK Adimark, que explora los hábitos de alimentación de los chilenos, donde el consumo de pescado no queda muy bien parado, pese a sus múltiples beneficios para la salud.  

El pescado tiene altos niveles de ácidos grasos omega 3, componente asociado con los beneficios de la salud del corazón y del cerebro. Está demostrado que la ingesta de omega 3 reduce los riesgos cardiovasculares y contribuye al adecuado funcionamiento cognitivo, por ejemplo. 

“El consumo es ultra bajo y no se ha sabido darle el encanto que Perú si supo darle, con un sin número de preparaciones. En Chile comer pescado es super poco sexy frente a pedir una pizza o hamburguesa, sobre todo en los hogares donde hay niños”, dice José Miguel Ventura, gerente Comercial y Marketing de GfK Adimark.

En detalle, el informe dice que sólo un 46% de las personas come pescado al menos una vez por semana, una cifra que preocupa porque se mantiene igual en los últimos cinco años. Esto repercute directamente en el consumo per cápita, que sólo llega a los 13,2 kilos al año.

“Es preocupante porque Chile está entre los cuatro países que más consume carne a nivel mundial (75 kgs al año per cápita entre vacuno, pollo, pavo, cerdo), y en productos del mar hay una brecha preocupante. A nivel mundial se han alcanzado los 20 kilos, lo que debería ser una meta deseable para Chile en el mediano plazo”, afirma Olaya Cambiaso, directora de Alimentos Saludables de Fundación Chile.

¿Enlatado o fresco?

En cuanto a preferencias, lo que más se come es la reineta, seguido del atún y merluza, mientras que lo que menos atractivo es el congrio o la albacora. Lo anecdótico es que el 84% de las personas prefiere comprarlo enlatado, por sobre el consumo fresco o congelado. “El pescado enlatado se hace cargo de una tendencia importante, es una manera fácil y práctica de consumirlo. Y hay que destacar la cantidad de innovaciones que se han realizado en el mercado de los “pescados en tarro” que lo han transformado en algo más sexy a ojos de los consumidores”, dice Ventura.

pescado arroz

Macarena Cepeda, jefa de Sustentabilidad de la Asociación de Industriales Pesqueros (Asipes), dice podría asegurar que de los 13 kilos de pescado per cápita que se consumen, “gran parte de ellos proviene de los pescados enlatados que elabora la pesca industrial”.  

Algo huele mal

¿Por qué tanta mala onda con la reineta o el congrio? Su alto precio es un factor importante que ahuyenta a los consumidores, pero no el único, dicen los expertos.   

La imagen de que comerlo fresco puede ser riesgoso para la salud influye. “Hay ciertas ideas como que mal manipulado podría ser peligroso. O que las embarazadas lo tengan prohibido por riesgos de listeriosis, va sumando una imagen un poco negativa. Por otro lado, es particularmente difícil inculcar su consumo en los niños por el olor que expele”, reconoce Ventura.

Algo en que coincide el crítico gastronómico Carlos Reyes y suma más antecedentes. “También inciden cosas como el manejo deficiente del pescado. No hay procesos adecuados a nivel macro, el terminal pesquero no es apto higiénicamente de acuerdo a sumarios sanitarios”, afirma.

Macarena Cepeda, de Asipes, señala que “hay dificultades, principalmente, con la informalidad del abastecimiento de pescado fresco que viene del sector artesanal. Allí hay un tema de desconfianza sobre origen, frescura y cadena de frío de esos productos”. 

 Mejorar imagen

Frente a estos contratiempos, hay que trabajar fuerte y cuanto antes en su imagen.  “Existen especies de bajo costo y fácil acceso como el jurel, la jibia y el chorito. Se debe promover su utilización en recetas apetitosas y atractivas sobre todo para el segmento de los más jóvenes, que no tienen costumbre de consumirlos o no los prefieren a la hora de elegir por sabor más que por aporte nutricional”, advierte Olaya de Fundación Chile.

Reyes explica que hay una oleada de cocineros en regiones, como en Valparaíso, que ya están trabajando en darle nuevos aires al pescado. “La promoción de la pesca legal artesanal también ayuda”, dice.

Pero no menos importante es crear nuevos productos pero cercanos. “El pescado en lata soluciona varios problemas de calidad, tamaño de la porción, duración, conservación y vida útil. Sin embargo, se debe complementar con productos innovadores e igualmente convenientes como los snacks, productos para niños, colaciones, diseños innovadores. Incluso hay en otros países alimentos generados por impresoras 3D, diseños disruptivos de preparaciones para diversos segmentos como el de niños con diseños divertidos”, dice Olaya. 

Fuente: LUN

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