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Consumo de bebidas azucaradas antes del año de edad aumenta en 3 veces riesgo de obesidad

Quienes son introducidos en el consumo de Bebidas Azucaradas (BA) antes de los 12 primeros meses de vida, tienen hasta tres veces más posibilidad de presentar obesidad en la etapa pre-adolescente y adolescente, que los iniciadores en edad posterior, reveló la investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) de México, Alejandra Cantoral Preciado.

Asimismo, resaltó que la lactancia materna, además de contribuir a evitar en un buen porcentaje el desarrollo de obesidad y otras enfermedades en los niños, también incide en el retraso de la introducción de menores en las BA, sobre todo si las madres de familia les ofrecen ese alimento a sus hijos cuando menos hasta el primer año de edad.

Se consideran Bebidas Azucaradas los refrescos, jugos de frutas comerciales, aguas endulzadas y las llamadas energéticas. En niños y adolescentes, son la principal fuente de azúcar añadida; contribuyen de manera significativa al total de calorías diarias contenidas en su dieta. Proveen energía en forma líquida, que el cuerpo no es capaz de compensar, lo cual reduce la ingestión de alimentos.

De igual manera, aumenta su preferencia por el consumo de alimentos dulces; desplaza a productos ricos en nutrimentos, y su consumo se asocia con obesidad, caries dental e incremento en la circunferencia de la cintura, detalló la investigadora.

El estudio arrancó con mil 079 infantes de edad preescolar -de uno a cinco años- de la Ciudad de México entre 1994 y 2002; para ello se realizaron cuestionarios periódicos de frecuencia de consumo, a las mamás, al igual que mediciones en los menores. Posteriormente, se dio un seguimiento a 622 de los niños, de 2008 a 2009, cuando contaban de cinco a 17 años de vida.

Al final, en el reporte se tomaron en cuenta a 227 participantes del número inicial, ya de 8 a 14 años de edad, de los cuales 123 son niñas, los restantes 104 varones. El 47 por ciento correspondió a los de 8 a 9 años; de 10 a 11, contabilizaron 71 pequeños, y los mayores -de 12 a 14 años-, sumaron 50.

Del total, al 73%, es decir a 166 menores, les dieron sus primeras BA antes de los 12 meses de vida, y de ellos la cuarta parte -42 niños-, presentaron obesidad posteriormente. Mientras que los otros 61 después de tal edad, apenas nueve tuvieron ese problema de salud, el 14.7%.

Ya con todos los menores del estudio, 51, que representaron el 22 por ciento general, mostraron obesidad. Además, su promedio semanal de ver televisión fue de 24 horas, por sólo 5.8 horas de activación física a la semana; o sea, ni una diaria, en contraste con seis de estar frente a la pantalla chica.

Respecto a su consumo de energía, promediaron 2 mil 637 calorías, de las cuales el 6.7 por ciento provino de Bebidas Azucaradas.

En cuanto a beber esos productos altos en azúcar de los menores de la muestra durante su etapa preescolar -la de 1 a 5 años de edad-, el citado informe los dividió por tercil. El primero resultó el más bajo, donde 78 infantes -el 34.4 por ciento- tuvo entre mil 642 y 15 mil 242 mililitros (ml.), para un promedio al día de 1.1 a 10.4 ml.

Segundo tercil, el de consumo medio, presentó 74 niños y niñas, con 15 mil 400 a 22 mil 484 ml., de 10.5 a 15.4 diarios. El más alto, entre 22 mil 731 y 55 mil 913 ml. acumulados, de 15.5 a 38 cada día, promedio.

 Si se compara con su consumo diario promedio de BA, los de 8 a 14 años de edad, el grupo de menor rango presentó 333.5 mililitros, de los que sólo el 36 por ciento provino de refrescos. En el nivel medio, llegó a 397 ml., subió al 39 por ciento de esos productos envasados, y en el mayor alcanzó los 534, de ellos 253.8 por tales bebidas, casi la mitad -el 47.5 por ciento-.

“Eso muestra que aquellos que estaban en el tercil más alto en etapa preescolar, consumen actualmente más Bebidas Azucaradas. Los hábitos tienden a permanecer con el paso del tiempo, expresó la especialista del INSP.

Ya con resultados, los que iniciaron ese consumo antes de los 12 meses de vida y estuvieron en el tercil más alto, manifestaron prácticamente tres veces más la posibilidad de presentar obesidad a quienes lo hicieron posterior a esa edad, con 2.99, y de 2.70 veces obesidad abdominal.

Ante esa situación, Alejandra Cantoral planteó que la infancia y etapa preescolar -de 1 a 5 años de edad-, representan una ventana de oportunidad “para realizar intervenciones que retrasen la introducción de Bebidas Azucaradas y limiten su consumo, porque es alarmante que más del 70 por ciento de menores hayan iniciado ese consumo antes de cumplir su primer año de vida”.

Fuente: www.mimorelia.com

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