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Incontinencia urinaria: el síndrome silencio que se puede prevenir

Existe pero no se ve, ni se habla de ella. Es más común de lo que se cree y muchas mujeres la padecen desde los 35 años de edad, afectando su calidad de vida física y emocional. Se trata de la incontinencia urinaria, síndrome que mujeres y hombres padecen en silencio, pero que tiene solución.

Quienes conviven con incontinencia urinaria (IU), ven dañada su autoestima y sobretodo su feminidad; sintiendo total pérdida de control, aislamiento y humillación. Las mujeres, en especial, no suelen compartir este problema con su entorno y en su mayoría, hasta el 80% modifica hábitos sociales: salen menos, limitan su actividad física, y disminuyen la frecuencia de sus viajes, entre otras acciones.

Entre el esfuerzo y la urgencia

 Para comprender qué es la incontinencia urinaria, primero hay que entender qué es la continencia. Una vejiga es capaz de almacenar entre 350 y 550 mililitros de líquido, equivalentes a dos tazas de té. Luego, la orina pasa desde la vejiga a través de la uretra, hacia el exterior. Tanto una como otra están sostenidas por los músculos del piso pélvico. El esfínter, en particular, es un músculo ubicado alrededor de la abertura de la vejiga que se comprime para evitar que la orina “se escape”.

Por lo tanto, la IU es la incapacidad para contener la orina, con síntomas que pueden variar desde un escape leve hasta su salida abundante.

Según la Sociedad Internacional de Continencia (ICS) existen dos tipos básicos de incontinencia urinaria:

 La Incontinencia Urinaria de Esfuerzo (IOE) se produce cuando existe pérdida relacionada con el esfuerzo como toser, reír, estornudar, hacer ejercicios, cargar objetos pesados, etc. También puede ser provocada por factores de riesgo como el embarazo o parto vaginal, desgarros del piso pélvico durante el parto, prolapsos de los órganos de la pelvis, diabetes mellitus, obesidad o aumento del índice de masa corporal y el climaterio o menopausia, que producen pérdida de estrógenos y el consiguiente debilitamiento muscular del piso pélvico.

Por otro lado, existe la Incontinencia Urinaria de Urgencia (IOU), que se manifiesta por la urgencia repentina e intensa de orinar cuando oyen correr agua, cuando se acercan a la puerta de su domicilio, o es posible que también necesiten orinar con más frecuencia en el día, incluso por la noche.

 Más vale prevenir

Cuando hablamos incontinencia libremente, es el primer paso para prevenir. Además existen diversos ejercicios y entrenamientos como el Kegel y biofeedback que las mujeres pueden realizar antes, durante y después de parto para fortalecer la musculatura del suelo pélvico y disminuir un posible daño de los tejidos.

 Aparte de ellos, podemos seguir algunos consejos prácticos que nos ayuden a mantener una vida sana como dejar de fumar, evitar alimentos y bebidas que produzcan irritación en la vejiga, como alcohol, café o picantes, llevar una rutina urinaria, mantener una dieta rica en fibra para evitar el estreñimiento y reducir los kilos de más y utilizar productos que puedan ayudar a recuperar la calidad de vida y la confianza en una misma.

 

 

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