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¡Preocupate de la microbiota!: las bacterias que te ayudan a bajar o mantener tu peso

  • En el intestino tenemos bacterias buenas y malas. Cuando se produce un desequilibrio de ellas, subimos de peso. En las consultas ya están recetando probioticos que tienen algunas leches cultivadas o yogures, y prebioticos para ayudarnos a controlar nuestro peso. 

Por Francisca Orellana

Para bajar de peso o mantenerlo en un nivel saludable, no sólo hay que preocuparse de moverse y dejar fuera la comida chatarra. Ahora, también debes poner atención en la microbiota. O mejor dicho, en el ejército de bacterias que habitan en el intestino.

Se estima que nuestra flora intestinal tiene más de 700 especies de bacterias, que si están balanceadas (hay un equilibrio entre las bacterias buenas y malas) el intestino logra funcionar bien frente a los alimentos absorbiendo apropiadamente los nutrientes, aumentando la resistencia a infecciones o regulando mejor el sistema inmune, entre otras tareas.

“Cuando hay un desbalance en la población de microorganismos en el intestino, conocida como disbiosis, hay una incorrecta absorción de los nutrientes y además puede favorecer a que existan alteraciones de peso, debido a la predominancia de ciertos tipos de bacterias que permitirían una mayor extracción calórica desde los nutrientes. Y se piensa que se produce un aumento de la permeabilidad intestinal e inflamación, la que a su vez gatillaría el desarrollo de enfermedades como obesidad y diabetes tipo 2”, afirma Susan Bueno, doctora en Ciencias Biomédicas e investigadora experta en bacterias del Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia.

Hace unos diez años que comenzaron a desarrollarse con fuerza estudios internacionales al respecto, los cuales han descubierto que las personas con sobrepeso u obesas tienen una microbiota distinta y más desequilibrada que aquellas con peso normal.

Denisse Bravo, investigadora del Centro Avanzado de Enfermedades Crónicas, Accdis, dice que se ha descubierto que cuando se tiene una buena flora intestinal, los alimentos se digieren mejor. “Se fermentan más rápido los carbohidratos o se reducen luego las grasas”.

Denisse agrega que estudios han vinculado a dos bacterias ­ firmicutes y bacteroides­ directamente a la obesidad: “Se ha visto que las mujeres con mayor índice de masa corporal tienen más presencia de firmicutes en su microbiota que los hombres, mientras que ellos tienen más bacteroides”.

Cómo mejorar la microbiota

Sumar el consumo de prebióticos o probióticos a diario para puede cambiar la composición microbiota.

“Se están usando para pacientes preocupados del peso, pero también con enfermedades asociadas como la diabetes. Se les da probióticos a diario para ver si logran mejores resultados. Es una opción no invasiva que permite probar”, dice Sofía Bennett, nutrióloga del centro Benefit Nutrición.

Por un lado, están los prebióticos. “Son alimentos que tienen sustancias especiales más concentradas que otros y que nutren la microbiota. Está el repollo, la coliflor, ajo, cebolla, espárrago o espinaca. También están presentes en la avena o legumbres. Son alimentos que privilegiamos a la hora de comer”, afirma Mónica Manrique, magíster Nutrición Clínica y Directora Médica del centro Nutramed.

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Los probióticos se refieren a microorganismos vivos que tienen un efecto positivo en el intestino. Están, por ejemplo, los lactobacilos que vienen en algunas leches cultivadas o yogurt, en los cuales hay que cuidar la cadena de frío, ya que, si quedan a temperatura ambiente, las bacterias buenas se mueren y pierde su efecto. También están en los kefir (yogurt de pajaritos) y los vegetales fermentados como el chucrut. Hay suplementos vitamínicos, masticables o polvos, como Bioaia, Lactil, entre otros.

“Los más comunes se venden en farmacias y supermercados, que además ayudan a regular el tránsito intestinal. Pero es importante asesorarse para saber la dosis adecuada”, detalla Sofía Bennett. Las especialistas señalan que los probióticos no tendrán efecto alguno si no hay un cambio en el estilo de alimentación.

“Puedes tomar muchos pero si sigues comiendo mal o consumiendo alimentos altos en azúcar, el desbalance se mantiene y no tiene ningún efecto en el intestino”, asevera. Si bien dice que son inocuos, si se consumen en exceso pueden llegar a provocar hinchazón o diarrea.

¿Analizar mi microbiota?

Si bien en Estados Unidos se está empezando a analizar la microbiota, es aún incipiente.

“No hay, por ahora, exámenes masivos que la analicen, ya que estos resultados son a partir de estudios científicos internacionales, pero el hecho de tener kilos de más ya es un factor a considerar”, dice Mónica Manrique, especialista, quien acaba de asistir al último Congreso Americano de Obesidad, realizado en noviembre en Estados Unidos, donde se mostraron evidencias de que el 50% del origen de la microbiota es genético y el resto, se da por lo que comemos.

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Susan Bueno, doctora en Ciencias Biomédicas, agrega que tener molestias como hinchazón, gases, estreñimiento, cólicos, también son signos de que algo anda mal. En Chile ya se está comenzando a investigar.

Álex Escalona, cirujano digestivo y coordinador del programa de Obesidad y Diabetes de Clínica Universidad de los Andes, lidera un estudio sobre cómo cambia la flora intestinal de 12 pacientes con cirugía para bajar de peso y diez que disminuyeron su peso con dieta. “Hemos visto que hay cambios favorables importantes en pacientes operados que no se observan en los que hicieron dieta. La idea ahora es ver si se puede llegar a tener esa misma microbiota sin necesidad de llegar a una cirugía, cómo mantenerla o mejorarla”, afirma.

Mónica Manrique agrega que estos avances ya se están aplicando en las consultas para lograr disminuciones más efectivas de peso o de mantención

Fuente: LUN

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