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¿Cómo lograr que los alimentos nos duren más tiempo?

 

  • Expertas en alimentos cuentan sus tips, como poner un film plástico en el tallo de los plátanos para evitar que maduren.

Sabías que al año podemos perder cerca de $120 mil pesos si cuantificamos la cantidad de alimentos que botamos a la basura porque no sabemos mantenerlos y que, además, podemos reutilizar.

“Estamos acostumbrados a que, si una verdura se pone amarilla o negra muy rápido, no la comemos y la botamos. Hoy vemos la comida como muy desechable, porque como podemos acceder a ella muy fácil, no la cuidamos”, dice Alejandra Ceballos, presidenta de Desperdicio Cero.

Ejemplos hay muchos. ¿Quién no ha comprado plátanos y sin darnos cuenta se pusieron negros y los desechamos? ¿O compramos frutillas y nos han durado no más 5 días y las hemos tenido que tirar al tacho de la basura porque les salió moho? O compramos más lechugas de lo que íbamos a comer, y terminaron flácidas al fondo de la nevera.   

Eso sucede porque no sabemos tratar bien las frutas, verduras y alimentos en general, porque, por ejemplo, solemos lavarlas cuando sólo hay que limpiarlas o las dejamos en el refrigerador sin los cuidados necesarios, lo que hace que se echen a perder y maduren antes de tiempo.

Acá te mostramos la forma correcta de guardarlas o mantenerlas para comerlas sin problemas. De partida, tienes que separar las más maduras del resto para evitar que se contaminen entre sí. “Se contagian, por eso hay que dejarlas a un lado y comerlas luego. Tampoco hay que guardar juntas las frutas de maduración corta – como las frutillas, guindas o duraznos-, con las que son más duraderas, como la manzana o pera, porque acelera la descomposición de las primeras porque atrapa toda la humedad”, dice la nutricionista y docente de la Universidad Mayor, María José Jara.

El plátano debemos comprarlo en racimos – nunca por unidad – y cuidar su tallo o pedúnculo. “Por ahí se unía el fruto con el resto del árbol. El plátano es un fruto que sigue madurando luego de ser cosechado, por eso el colocar un tipo de recubrimiento ahí impide su deshidratación y que continúen sus procesos fisiológicos, retrasando su madurez”, afirma Luis Puente, Doctor en Tecnologías en Alimentos e investigador del Centro Avanzado de Enfermedades Crónicas, ACCDIS.

La recomendación es envolver el tallo con un papel transparente. “Un plátano sin papel madura antes y les salen las típicas manchas negras a los tres días, en cambio con esa protección pueden durar firmes y sin manchas una semana perfectamente”, cuenta Ana Carolina Benavides, chef y voluntaria de Disco Sopa, movimiento que rescata alimentos que deberían ir a la basura por su apariencia y las transforman en grandes cenas que se entregan en encuentros comunitarios.

platano fruta

Tratamiento distinto deben tener las frutillas y champiñones, ya que señala que son alimentos más sensibles. “Son como una esponja, si las lavas atrapan toda el agua y con eso acortas su vida útil porque se humedecen más de la cuenta. Si lavas el champiñón antes de hacer verduras salteadas, te botará toda el agua y será un problema cuando estés cocinando”, explica Ana Carolina.

Para sacarles la tierra, hay que limpiarlos en seco con papel de toalla o cuidadosamente con un cuchillo para que no se dañen. “Luego hay que guardarlos en un recipiente con toalla de papel en el fondo para que absorba la humedad. Nunca hay que taparlos ni dejarlos con el plumavit que vienen del supermercado o en bolsa”, dice. Asegura que así, bien conservados, pueden durar blancos y en buen estado unas dos semanas.  

Con los champiñones muy maduros se recomienda llevarlos a la juguera y hacer una pasta. “Luego se guarda en una bolsa Ziploc y se congela. Sirve para después como relleno de empanadas, panqueques o acompañarlo con pescado”, detalla la voluntaria de Disco Sopa.

Las frutillas también hay que guardarlas de la misma forma, y permanecerán intactas por una semana. “Sólo hay que lavarlas antes de comer, no antes”, dice.

Otro caso es la lechuga. “Lo que hago es que cuando está latiguda, coloco la parte del tallo en un bowl con un poco de agua fría, hielo y el juego de medio limón y se vuelve a colocar dura de nuevo. Lo he hecho algunas veces y funciona, es un tratamiento de shock”, cuenta Alejandra Ceballos de Desperdicio Cero. 

Victoria Stitchkin, nutricionista y docente de Nutrición y Dietética de Duoc UC, dice que, si nos gusta cortarle las hojas a la lechuga, acelga o repollo, la clave está en centrifugar siempre luego de lavarlas y desinfectarlas: “Hay que extraerles toda el agua ya que si queda mojada se acelera su descomposición, si no lo hacemos, al día siguiente estarán marchitas. Después hay que guardarlas en un envase de plástico y cerrado”.

El perejil y el cilantro también tienen salvación. Hay que lavar y secar bien todo el manojo, y sacar las hojas malas. “Las que están buenas, envuelves las raíces con papel de toalla, y después envuelves todo el racimo en papel transparente. Así se conservan húmedos y no pierdes frescuras por lo menos por dos semanas, sino a la semana estarán todos muertos y negros”, recomienda Ana Carolina Benavides.

Pan duro

El pan es un caso particular ya que no dura más de dos días blando y crujiente en la despensa. ¿Tiene solución? No, dicen. Sin embargo, guardarlo en bolsas de papel puede contribuir en mantenerlo algunas horas más, pero si nos van a sobrar muchas unidades, lo mejor es congelarlo con papel plástico transparente tipo Alusa, dice Ana Carolina Benavides. “Y lo sacas sólo cuando lo vas a comer, prendes el horno a 180° y los pones por 5 a 7 minutos y te queda crujiente y calentito. Nunca al microondas porque te quedará duro”. Detalla que, de esta forma, se puede guardar pan congelado por dos semanas o más. “Ahora, si no se quiere congelar, se puede hacer pan rallado”, acota.

Salvar la palta

Por los cambios en su precio, en ocasiones comer palta se ha vuelto un lujo. Por eso hay que tener cuidado desde que la compramos. “Hoy las paltas se tocan tanto que se pueden poner blandas por eso, y no garantiza que esté lista. Lo correcto es sacarles el cuesco que tienen en la parte superior y si la carne se ve amarilla, hay que llevarla. Si está verde no sirve porque está lista para consumir y durará poco en nuestra casa”, detalla Ana Carolina.

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La nutricionista de la Universidad Mayor, María José Jara, agrega que para que madure más tarde las pone encima de una toalla de papel para que las aísle de la humedad. En Desperdicio Cero comentan que cuando queda una mitad de palta y no queremos que se ponga negra, hay que meterla al refrigerador, pero con el cuesco dentro, rociarle un poco de jugo de limón y envolverla en plástico transparente. “Así se evita que le entre oxígeno”, afirma Alejandra Ceballos.  

Ana Carolina Benavides tiene su técnica para no desperdiciar la palta muy madura: “La meto a la licuadora con un poco de ralladura de jengibre, jugo de limón, sal y pimienta. Queda una pasta tipo guacamole que puede durar una semana en un pote de vidrio. Siempre podemos transformar la comida y no botarla”.

Torta y queso

¿A quién no se la ha secado el queso dentro del refri? De partida, hay que guardarlo con papel mantequilla o colocarle un poco de mantequilla directo en los bordes porque así se mantiene la humedad, cuenta Alejandra Ceballos, mientras que Victoria Stitchkin, de Duoc UC, dice que guardarlo en un tupper cerrado se evita el contacto con el oxígeno. “Puede durar más de una semana en buenas condiciones y no absorbe el aroma de otros alimentos”.  

También se pueden salvar las tortas de biscocho. “Típico que se empieza a secar al día siguiente en la parte donde se hizo los cortes. Para evitarlo, hay que colocar rebanadas de pan molde en esa zona para que atrape la humedad y continúe esponjosa, y la podemos disfrutar por más días”, aconseja Alejandra.

Fuente: LUN

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