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#Loprobamos: Un mes de entrenamiento funcional en Speedworks. ¿Superé la prueba?

  • Nos invitaron a probar un mes del sistema de entrenamiento funcional Speedworks, que está basado en las técnicas del atletismo, donde en una clase de una hora saltas, corres, haces abdominales, tiras la pelota. Hace muchos años que no entreno, ¿habré superado la prueba?

Por Francisca Orellana (@forellana

En el colegio era deportista de alto nivel, hacía atletismo 4 veces a la semana hasta que salí de 4to medio y nunca más tomé una zapatilla. El tiempo me pasó la cuenta y comencé a subir de peso. Eso, hasta hace dos años que me hice una manga gástrica y mi cuerpo me empezó a exigir salir a correr. Pero no soy una corredora, salgo por mi cuenta una o a lo más dos veces al mes a trotar a la plaza, y trato de caminar en vez de tomar micro si es que voy a algún lugar que me quede cerca. 

Gracias a Más Liviano, nos llegó la invitación para conocer y entrenar por un mes en Speedworks, que es un centro de entrenamiento funcional que se basa en las técnicas del atletismo para hacer ejercicio. Al principio me dio un poco de lata porque pensaba que era un gimnasio tradicional y me aburre eso de ir a correr en una máquina por 40 minutos.

Pero de todas formas acepté el desafío, porque me entusiasmó que tuviera una pista para correr (y recordar viejos tiempos), que lo central no fueran las máquinas sino que tu cuerpo mismo y que las clases fueran grupales y de una hora de duración y para la casa. Tiene diferentes programas según lo que buscas, yo opté por tomar el programa Fitwoman, que es sólo para mujeres y te hacen ejercicios para lograr un cuerpo armónico y tonificado.

Partí a la mi primera clases el día jueves en la mañana. Un pequeño trote, dos vueltas a la pista al ritmo que uno quisiera,y luego a elongar. Estirar las piernas, hacer la vela, luego plancha moviendo los brazos. A esa altura estaba cansada, pero como la clase era dinámica, no tenía mucho tiempo para pensar así es que seguí adelante. Luego, nos hicieron pasar unas vallitas varias veces y ascensiones en la pista, lo que sirvió para relajar los músculos que a esa altura los tenía casi que atrofiados.foto-1

Un breve descanso para tomar un poco de agua y a trabajar con una pelota con peso. Tirarla de frente a la compañera para fortalecer los brazos, luego lo mismo pero de lado para hacer cintura, y luego el clásico abdominal pero con pelota..a esa altura ya no quería más guerra,pero como veía que el resto de mis compañeras también estaban cansadas pero trataban de terminar como podían los ejercicios, hice lo mismo. Dos trotes y a elongar porque la clase había terminado…¡Por fin! Eso si, como la entrenadora sabía que era nueva, me hizo ejercicios un poco menos intensos. 

No pensé que iba a quedar tan mal, (miren mi cara, soy la de negro) pero era un poco obvio porque era mi primera clase y hace muchos años que no entrenaba mi cuerpo completo. Pero lo que no pensé era que iba a quedar adolorida el viernes, sábado, domingo, y que apenas podía levantarme de la cama. Puede sonar trágico y un poco de pena mi mala condición física, pero no era taaan malo porque eso quería decir que mi cuerpo estaba trabajando y fortaleciéndose (hay que ver el vaso lleno).

Para el lunes ya estaba repuesta de nuevo para seguir con Speedworks. Fui a clases pero en la tarde, y ahí era otra entrenadora. Siento que le daba más énfasis a los abdominales y musculatura en general. Al principio no me gustó mucho porque era una clase súper dura (dejaba muy mojada la polera jajaja), mucha fuerza de brazos soportando tu propio cuerpo, abdominales con las piernas en alto sintiendo que contar hasta 20 era una eternidad, o cuando apenas iban en el cinco y mis brazos temblaban como un terremoto. Pero al final le agarré cariño a que me quedara adolorida la guata por los abdominales…porque en verdad, ¿quién no quiere tener el vientre plano? así es que me gustó. 

De a poco, empecé a terminar más digna las clases y a quedar menos adolorida al día siguiente. Salía agotada pero no destruida.  Además que como la clase dura sólo una hora se pasaba volando. El hecho de que sean dinámicas, y tengas que hacer hartos ejercicios, es imposible aburrirse o decir no puedo. Y si te das por vencida, la entrenadora se preocupa de darte otro ejercicio un poco menos intenso pero que puedas terminar. A mi me pasó varias y se los agradecí ya que no era capaz de levantar los brazos con una pesa de 5 kilos, pero sí perfectamente con uno de 2,5 kilos.

De a poco, empecé a terminar más digna las clases y a quedar menos adolorida al día siguiente. Salía agotada pero no destruida.  Además que como la clase dura sólo una hora se pasaba volando. El hecho de que sean dinámicas, y tengas que hacer hartos ejercicios, es imposible aburrirse o decir no puedo

Son detalles que hacen que uno avance y vaya con gusto a clase, ya que nadie grita, nadie compite con nadie y te puedes encontrar con personas de diferentes edades que sufren igual que uno al hacer ejercicios. Al final, querer hacer actividad física está en uno.

Ya se acabó el mes y me siento más vital y con más energía. Y si bien no bajé de peso (llegué con 56 kilos y ahí me mantuve, y porque en un mes es imposible que uno baje de peso) sí sentí que el abdomen lo tengo más fuerte y los pantalones me quedan más sueltos.

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Y lo mejor de todo, que podía comer rico, no chanchear, pero si comerme un pastelito de manjar sin culpa, porque sabía que en la tarde iba a hacer gimnasia y mover mi cuerpo. Y también, a veces me daba lata comerme un trozo de pastel y pedía uno sin azúcar o más saludable, ya que no quería perder todo el esfuerzo que había hecho en la clase para quemar grasa. Son pequeños cambios de mentalidad que uno tiene cuando comienza a hacer ejercicios de forma rutinaria.

Al final, la clave está en tener ganas, armar un buen grupo para hacer deporte, sentirte cómoda y echarle para adelante.  Y ustedes? Han vivido alguna experiencia parecida? 

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