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¿Por qué sentimos la necesidad de dormir en la mitad del día?

  • Es tradición en algunos países ya que sirve para recuperar las energías y descansar, pensando en una jornada de trabajo más extensa en la tarde. Según la neuróloga de Clínica Vespucio, Dra. Evelyn Benavides, no todas las personas la requieren y debe durar menos de una hora.

Para la mayoría de las personas, dormir es un placer, y sobre todo cuando lo hacemos cansados. En este contexto, la siesta es añorada por muchos trabajadores, que buscan hacer una pausa en medio de su jornada laboral.

De acuerdo a la neuróloga de Clínica Vespucio, Dra. Evelyn Benavides, muchas personas sienten la necesidad de dormir después del almuerzo.

“Esto sucede porque, luego de que comemos, el flujo de la sangre se distribuye hacia los órganos abdominales, por lo que su circulación en el cerebro disminuye. Esto hace que algunos procesos cerebrales sean más lentos”, explica la especialista.

La profesional, indica que la siesta se relaciona con hábitos aprendidos y componentes genéticos. “Hay personas que funcionan bien en un horario continuo durante el día, y que sólo requieren de un sueño nocturno reparador. Sin embargo, hay otros que sí necesitan de este descanso”, advierte la doctora Benavides.

Cuánto debe durar

De acuerdo a la especialista de Clínica Vespucio, la siesta debe tener una extensión de tiempo menor a una hora, ya que si se duerme más durante la tarde, se acortará el ciclo del sueño nocturno.

“Esto hará que en algunas personas se produzcan desfases en los ritmos biológicos del sueño y éste se vuelva poco reparador, provocando, en algunos casos, la aparición de enfermedades relacionadas al sueño”, advierte.

Tips para favorecer el buen dormir

  • Entrar al dormitorio y acostarse cuando tenga sueño, no por obligación. Es muy importante mantener un ambiente propicio con baja luz, tono de voz y bajar la intensidad de las actividades.
  • Procurar dejar un tiempo de “tranquilidad” antes de acostarse a dormir.  Tome unos 15 a 20 minutos para transitar del ambiente de actividad a uno de tranquilidad, bajando la intensidad de la luz, apagando el televisor, etc.
  • Mantener un horario estable para levantarse (reloj despertador a la misma hora temprano).
  • No tomar estimulantes tales como café, bebidas, nicotina, té, cacao y alcohol en las horas previas a dormir.
  • Evitar ver televisión en la cama, idealmente sacar el televisor del dormitorio.
  • Evitar situaciones de actividad (trabajo, planes para el día siguiente, ejercicio físico intenso etc.), en las horas próximas a dormir.
  • No consumir cenas abundantes y excesivamente condimentadas.
  • No mirar el reloj cuando despierte en la noche.
  • Levantarse de la cama en cuanto despierte en la mañana.  No quedarse leyendo el diario ni tomar desayuno en la cama.
  • Evitar la automedicación.

Finalmente, la neuróloga advierte que los hábitos de sueño poco saludables producen, en algunas personas, un desbalance entre las señales cerebrales que regulan el peso. En este sentido, en estos casos, podrían contribuir a cambios en el peso corporal.

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