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La obesidad puede afectar, también, tu vida sexual

La obesidad no sólo acarrea enfermedades como infartos y cáncer, sino que también podría arruinar tu vida sexual.

Disminuye la estamina, el deseo sexual y hasta provoca un desequilibrio hormonal. Con 1.5 billones de personas en el mundo con sobrepeso, es obvio que las consecuencias sexuales han llamado tanto la atención.

  • Disfunción eréctil: ¿Sabías que los hombres con obesidad son más propensos a sufrir de disfunción eréctil e impotencia? Problemas asociados con la obesidad, como el alto colesterol, la hipertensión y la diabetes, evitan que la sangre fluya correctamente, incluyendo en la zona genital. Además, varios estudios han demostrado que incluso la menor pérdida de peso puede ayudar con este problema.
  • Desequilibrio hormonal y menor deseo sexual: La obesidad está directamente vinculada con el desequilibrio hormonal y disminución de los niveles de testosterona, el cual inhibe el deseo sexual, tanto en hombres, como en mujeres.
  • Infertilidad: En mujeres, la obesidad podría ocasionar anormalidades con sus óvulos y hacerlas menos fértiles. Además, chicas con sobrepeso tienden a tener más abortos naturales, que aquellas que tienen un peso normal. En hombres, la obesidad también está relacionada con la infertilidad ya que su peso afecta su esperma.
  • Enfermedades relacionadas con la obesidad: Personas con problemas de obesidad, particularmente en el área del abdomen, tienden a sufrir de diferentes enfermedades que afectan sus vidas sexuales. Esto puede ser un problema fisiológico o psicológico ocasionado por los medicamentos para la diabetes, enfermedades del corazón, cáncer, hipertensión, depresión o demencia. Es más, uno de los tantos síntomas de la diabetes es la disfunción eréctil.
  • Menos posiciones sexuales disponibles: Tristemente, la mera logística del sexo puede cambiar cuando uno de los 2 sufre de obesidad. Obviamente las posiciones sexuales se ven limitadas, e incluso su condición física no les permitirá seguir un ritmo acelerado.
  • Mala autoestima y depresión: Vivimos en una sociedad donde las personas con obesidad son consideradas, por muchos, como ‘flojas’, ‘tontas’ y ‘lentas’. Este tipo de segregación empieza con los jóvenes y cuando la obesidad se convierte en una característica que define a los demás. Además ésta es una etiqueta de por vida, la cual podría afectar la niñez de muchos y, por tanto, ayudarlos a desarrollar una mala autoestima. Esto promueve una imagen mental negativa, la cual los limitará a tener una vida sexual positiva.

Fuente: Eme de Mujer

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