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Pamela Leiva: «No subir de peso es un proceso largo y una lucha para toda la vida»

  • La comediante y ex chica reality nos contó su lucha diaria para mantener una vida saludable a seis años de su cirugía para bajar de peso. En el 2014 subió 8 kilos sin darse cuenta, lo que la llevó a buscar ayuda y volver a recuperar sus hábitos. Aboga también por una mayor educación en alimentación sana. «En los consultorios no existe nada», dice.  

Por Francisca Orellana

Fue una entrevista que tuvo mucha risa pero también palabras de emoción, de susto y miedo por volver a subir de peso. Y es que no basta con hacerse la cirugía para bajar de peso, se necesita de un cambio de hábitos que es difícil seguir.  

La historia de la comediante Pamela Leiva es conocida: ingresó al reality show 1810 donde destacó por su humor, pero también por recibir insultos por su obesidad. Pesaba casi 110 kilos. Tras largas batallas contra las dietas, pudo cumplir un sueño: le regalaron la manga gástrica y bajó más de 45 kilos. 

A seis años de su operación hoy vive una nueva vida, feliz, pero siempre con el temor ante la posibilidad de subir de peso. Ya lo vivió el año pasado, cuando subió 8 kilos sin darse cuenta. 

«Es un temor diario, preocupada de no descuidarme. El año pasado subí a 69 kilos y no me había dado cuenta. Me desordené, trabajo mucho de noche entonces mis horarios estaban dispersos y empecé a comer mucho y mal, a tomar alcohol. Me fui a vivir sola y compraba cosas que me hacían mal como el Manjarate. Hoy ya no compro nada de eso. Y me estoy cuidando de nuevo, haciendo ejercicios, ahora estoy en 62 kilos», explica a Mas Liviano.

– ¿Fue muy difícil darte cuenta que habías empezado a subir de nuevo?

Sí, mucho. Ya no me estaba gustando verme en televisión. Y ahí uno en la desesperación empieza a hacer tonteras como ir donde un médico que me dio pastillas para quitar la ansiedad, pero que tenían unas  contraindicaciones espantosas, me dio taquicardia, dolor de cabeza. Al final era engañarse. Pero retomé el rumbo, volví al centro y asumí que mantenerse y no subir de peso es un proceso largo y una lucha para toda la vida. Es duro decirlo, porque hasta que me muera voy a estar con esto.

Yo me cuido y siempre pienso que no puedo tirar por la borda todo lo que me ha costado durante años. Además, la gente es súper crítica, piensan que es fácil o que cualquiera se opera. Pero mantenerse es una tarea de mucha consciencia, de que tu círculo entienda que hay que cambiar y tener una red de apoyo.

– ¿En qué sentido la gente es crítica contigo?

La gente me vigila y a veces de mala forma.  La otra vez fui a comprar un chocolate a un quiosco y el vendedor me dice que si sigo así voy a engordar más que en el reality. O estaba comiendo con un amigo chorrilana y por atrás alguien me dice: «shii, de nuevo». Hay una presión social tremenda a no engordar. Si no me controlo yo, me controla la gente igual. 

Yo me cuido y siempre pienso que no puedo tirar por la borda todo lo que me ha costado durante años. Además, la gente es súper crítica, piensan que es fácil o que cualquiera se opera

He aprendido a valorarme, quererme, porque cuando estás obeso piensas que nos puedes hacer nada, ni siquiera cerrar la boca. Y cuando la gente dice que no puede, yo en verdad les creo porque sé lo difícil que es. Hay mucha incomprensión de la gente, y cuando te siguen diciendo que voy a engordar de nuevo, tengo súper claro que no quiero volver a engordar, que no quiero ser gorda, es un miedo para toda la vida. La sicóloga me ha enseñado a usar ese miedo como algo positivo, de que si me voy a comer un pedazo de torta, no tengo por qué comerla entera, sino que sólo un pedazo.  

– Y por eso mismo, no te da lata ser como el caso de éxito del gordo que logró bajar de peso? Además que mucha gente te hace preguntas frente al tema

No, porque a mi me regalaron la operación, algo que para mi era impensado porque era muy caro. Hay mucha gente que desearía tener la oportunidad que tuve. Entonces es mi deber, ni siquiera me da lata, sino mi deber ayudar a esa gente,me demoro a veces porque no tengo tiempo. Soy un privilegiada porque hay gente que desearía que se la hubieran regalado o llegar al tremendo doctor que tuve como Camilo Boza. 

– ¿Qué te pregunta la gente?

La gran mayoría me escribe para pedirme ayuda, que cómo bajé de peso, que les diga cómo. Y la verdad es que puedo contar mi experiencia y rescatar desde ahí lo que les pueda servir e ir a un buen médico. Me dicen que les da miedo operarse o qué pasa con la piel después de la operación. O me preguntan cuánto bajé en el primer mes, pero eso es relativo en cada persona. Son cosas que los médicos no explican, que la pérdida de peso es relativa y no será igual en todas. Todos los cuerpos son distintos. 

«En este país no hay educación en este país, en los consultorios no hay programas de obesidad integral que enseñe a comer de nuevo o a comer saludable»

«ME REGALARON LA INSCRIPCIÓN AL GIMNASIO Y FUI DOS VECES»

– Llevas seis años operada, ¿Qué es lo que más te ha costado?

pamela leiva2Me ha costado entender que hay que hacer deporte, es lo que más difícil. Si quiero mantenerme, y una de las manera de acelerar mi metabolismo es haciendo deporte, y ha sido una búsqueda súper larga. Pasé por gimnasios tops que me pagaba la clínica y siempre tenía la excusa para no ir. 

Cuando vivía en Puente Alto iba a clases de step con un grupo que se juntaba en una casa, lo pasaba chancho, bailábamos y era súper entretenido. Después, me fui a vivir sola y me dieron una inscripción anual al gimnasio y fui dos veces!. También contraté uno con personal trainer y me funcionó, pero el tema de tener que moverme  otro lugar para hacer deporte es una lata.

Pero ahora conocí Marco Olea, que salió en Masterchef. Es personal trainer y me hizo un programa personal de 30-40 minutos que lo hago en mi casa tres veces a la semana y con eso me mantengo. Además, cómo sabe cocina me ayuda con preparaciones saludables, qué cosas usar. Y me va motivando, lo que es importante. Hemos funcionado bien.

-Vas a varios eventos por salir en televisión, ¿cómo te controlas para no comer de más?

Si voy con alguien de confianza le digo que no me deje comer mucho y pido ayuda aunque  ponga cara larga, pero también me carga que me reten cuando estoy comiendo.

– ¿Tu familia te apoya en comer más sano?

No. Mi mamá es de las personas que te demuestra amor a través de la comida, tuvimos muchas peleas y conflictos porque no sabía después de operada cómo demostrarme que me quería porque yo ya no comía. Y cada vez que me servía un plato de comida era una pelea. 

Mi sobrina chica está empezando a subir de peso y siempre les digo que tengan cuidado para que no repita mi historia, no que llegue a la cirugía sino que la obesidad. En este país no hay educación, en los consultorios no hay programas de obesidad integral que enseñe a comer de nuevo o a comer saludable, porque está el mito de que la comida saludable es cara. Y no es tan así. A todo le metemos aceite y de mala calidad, se puede cocinar sin aceite. 

PLASMAR SUS VIVENCIAS

Pamela es hoy un referente para muchas de las que se han practicado la cirugía bariátrica. Tanto le han escrito que está pensando escribir un libro sobre su operación. El primer desayuno post operada: escasos milímetros de agua en una taza media y el dolor que le significó el primer trago, lo recuerda con humor. O los múltiples llantos que debió soportar por comer muy rápido son algunas de las cosas que ella quiere contar en este proyecto que aún no tiene nombre.  

 Como adelanto, nos entregó una carta que escribió y que sirvió de inspiración para su nuevo proyecto.  

Ya estoy vestida, realicé el ritual previo a mi viaje, sentada en la camilla de la sala preparación. Me acomodo y siento como otra vez las medias antitrombótica están torturando mis rechochas piernas. 

Aún así, las miro casi con nostalgia, todo mientras mi mamá con la Eli, – mi primera jefa y gran amiga- guardan mi ropa, y la cambian de una bolsa a otra. Golpean la puerta y entra la enfermera para avisar que ya estaba todo listo. A mi no me sale el habla para responder. Así es que esbozo una gran sonrisa y miro a mi madre que también está sonriendo y, si pensarlo dos veces, se acerca y me da un abrazo. De esos que tratan de tranquilizarte, pero yo sabía que ella, al igual que yo, estaba invadida por el miedo y la incertidumbre. Ya no había vuelta atrás.

Entonces no me quedaba mas salida que tomar valor y hacer algo muy típico en momento de crisis: bromeo con la situación. Aún así, mi mamá no borra de sus ojos la angustia y me doy cuenta que tampoco lo puede hacer. Siento la mano de mi amiga en la espalda y le devuelvo la mirada. Y también nos abrazamos y me dice que todo saldrá bien.

Se abre la puerta, me acuesto y me tapo con las sabana. Busco mi gran sonrisa otra vez y afuera periodistas esperando saber que estaba sintiendo, ja ja ja. Y yo apenas podía entender qué es lo que me estaba pasando. Pero si algo tenía claro es que este era el comienzo de una nueva vida.

Seguimos en la camilla, se abren más puertas y de pronto estamos en una sala que, más que pabellón, era como estar en la Nasa, parecía una nave espacial muy moderna. Me acomodo en la mesa de operación, y de pronto comienza un gran movimiento en torno a mi. Yo era la protagonista, todos me sonreían, es extraño. Sentía que se estaban despidiendo. Y quizás sí se estaban despidiendo, porque claramente estaban terminando algo para un nuevo comienzo.

Trato de respirar hondo y pausado para intentar mantener la calma, tal cual me lo había indicado mi psicóloga para así no perderme ningún detalle de este tan importante suceso.

Estoy en eso cuando siento que alguien toma mi mano. Era mi doctor Camilo, eso me sorprendió porque él es muy serio. Fue ahí cuando me preguntó si estaba todo bien, y le contesté que sí. El doctor se fue a conversar con otros colegas que asistieron mi cirugía.

Mientras los miro, me interrumpe la anestesista, me comenta que me colocará un medicamento por la vía que tenía en mi mano. Añade que les avise cuando me sienta mareada. Hago un movimiento afirmativo con mi cabeza y fijo mi vista hacia la luz. Ya no había vuelta atrás. Por fin, uno de mis mas grandes anhelos se está haciendo realidad. Por fin iba a poder dar una solución real a mi enfermedad. Por fin, iba a poder hacer una vida normal, pero aún así tenía miedo.

Ya estoy mareada, dije. Y escucho «qué bien», una mujer estaba en mi cabeza y me coloca una máscara. Y me pide que cuente del 10 al 1. Y comienzo. 10, uff. 9, ya vamos. 8, Diós cuídame. 7, gracias. 6, aún estoy asustada. 5, estoy feliz. 4, se aleja la luz. 3, todose escucha lejos. 2, me estoy muriendo. 1, para volver a nacer.

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2 comentarios en Pamela Leiva: «No subir de peso es un proceso largo y una lucha para toda la vida»

  1. maria teresa valerio // agosto 3, 2015 en 9:21 pm // Responder

    yo llevo 3 años operada de manga y e subido 15 kilos no se que hacer estoy con mucha deprecion ….tengo 46 años puedo bajar esos kilos ayuda porfa …..

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